jueves, 17 de enero de 2008

El Conocimiento del Amor

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve... Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor... Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las frutillas nada sabe acerca de las uvas.
PARACELSO



¿Es el amor un arte? En tal caso, este requiere conocimiento y esfuerzo. ¿O es el amor una sensación placentera, cuya experiencia es una cuestión de azar, algo con lo que uno "tropieza" si tiene suerte? ¿es realmente eso?


Todos están sedientos de amor; ven innumerables películas basadas en historias de amor felices y desgraciadas, escuchan centenares de canciones triviales que hablan del amor, leen muchos libros que dicen “como encontrar a tu media naranja” y, sin embargo, casi nadie piensa que hay algo que aprender acerca del amor, que el amor es conocimiento puro.Esa peculiar actitud se debe a varios factores que individualmente o combinados, tienden a sustentar esta teoría. Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor y no centran sus fuerzas en sentirse vivos al amar, muchos tienden a pensar en un amor egoísta que lo quiere exigir, recibir todo.


Walter Riso en su libro “ama y no sufras” menciona:
“Se sufre demasiado por amor, ésa es la verdad, incluso los que vanaglorian de estar perfectamente acoplados a su pareja, en lo más recóndito de su ser albergan dudas, inseguridades. ¿Quién no ha sufrido alguna vez por estar con la persona equivocada, por sentir un descenso en el deseo o simplemente por la caricia que nunca llego? No hay nada más hipersensible que el amor, nada más arrebatador, nada más vital. Renunciar a el es vivir menos o no vivir”.


Sin lugar a dudas, sentir amor es más fácil que explicarlo, porque nadie nos ha educado para amar y ser amados, al menos de manera explicita. Muchos dicen que el amor no es para “entenderlo” sino para sentirlo y disfrutarlo y que el romanticismo no soporta ningún tipo de lógica, si bien puede ser cierto, en muchos casos, también es necesario aprender de experiencias pasadas, aprender a canalizarlo, nadie dice que el amor se pueda racionalizar pero es necesario que razón y emoción estén en cantidades adecuadas.


Un amor tiene que ser sano y gratificante, componerse de deseo, amistad y ternura, esta es la clase de amor que nos puede acercar más a la tranquilidad que al sufrimiento, porque nadie quiere sufrir sino por el contrario ser feliz.


¿Y como se puede aprender el arte del amor?
Esto sin lugar a dudas es algo muy complejo, pero al igual que todas las artes se requiere el dominio de la teoría y de la práctica.

Si se quiere aprender el arte de la medicina, primero se debe conocer el cuerpo humano y a las diversas enfermedades que existen. Una vez adquirido todo ese conocimiento teórico, aún no somos de ningún modo competentes en el arte de la medicina. Sólo se llegará a dominarlo después de mucha práctica, hasta que eventualmente los resultados del conocimiento teórico y los prácticos se fundan en uno, esto sucede para cualquier arte y también para el arte del amor, entonces a pesar del profundo anhelo de amor, casi todo lo demás tiene más importancia que este: éxito, prestigio, dinero, poder; dedicamos casi toda nuestra energía a descubrir la forma de alcanzar esos objetivos y muy poca a aprender el arte del amor.

¿Sucede acaso que sólo se consideran dignas de ser aprendidas las cosas que pueden proporcionarnos dinero o prestigio, y que el amor, que "sólo" beneficia al alma, no debemos darle la importancia que se merece?

Yo pienso que no!!, el amor es un arte que se debe practicar día a día, empezar por amarnos a nosotros mismos, amar a nuestra familia a todos los seres que nos rodean, respetando todas las formas de vida que existen, aprendiendo cada día y creyendo fielmente en cada cosa que hacemos, sobretodo no dejando que las penas cobijen nuestra alma.

Si bien no existe un manual que nos diga como amar, que garantice un mínimo de tiempo, que nos libre de cualquier sufrimiento, que tenga exento un corazón roto, también es cierto que el conocimiento que adquirimos a través de nuestras propias experiencias nos va a servir para canalizar de una forma adecuada nuestros sentimientos.

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